En Kansas, Missouri, Amanda Kauffman, llegó con las manos ocupadas a dar su clase, pues en una traía una cerveza y en la otra un tapete y es así como iniciaría la primera clase de «yoga de ira” en la ciudad.
“Es un poco diferente a las clases tradicionales de yoga, en esas tienes luz tenue y música suave. Bueno, esto es todo lo contrario» Dijo Kauffman.
Amanda inició a introducirse al mundo del yoga hace siete años, pero fue apenas dos años que le dio el twist a su rutina para hacerla más su estilo.
“Mucha gente se aleja del yoga porque piensa que no son lo suficientemente buenos para practicarlo o que los demás empezarán a criticar sus poses, pero aquí tú solo tienes que ser tú misma” continuó la instructora.
La técnica es diferente, en vez de calmar tu mente, vas a sacar todo. Y en vez de irlo sacando de la manera más calmada, lo harás muy, MUY ruidoso.
Esta clase especial de lunes por la noche motiva a los participantes a tomarse una cerveza durante clase y en vez de hacer poses demasiado complicadas, bastará con movimientos que más bien pareciera pertenecen a un concierto de rock.
Amanda Kauffman avisa a los interesados de que trata la clase, para que estén preparados a lo que se enfrentarán ya que “escucharán música muy fuerte y muy explicita, gritarán groserías, o simplemente gritarán lo que sea para sacar toda la energía negativa”.