Dormir en la misma cama ha sido considerado durante mucho tiempo un pilar de la intimidad en la pareja. Sin embargo, ronquidos, horarios desalineados o simples diferencias en la temperatura de la habitación están llevando a muchas personas a replantearse esta norma social no escrita.
El fenómeno, conocido como divorcio del sueño, no tiene que ver con un quiebre en la relación, sino con la búsqueda de un descanso de calidad para ambas partes.
Las cifras hablan por sí solas: una encuesta de la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) reveló que casi un tercio de los adultos en Estados Unidos ha optado por dormir en otra cama o habitación para acomodar a su pareja.
Está especialmente extendido entre adultos de 35 a 44 años, donde la cifra asciende al 39%. Lejos de ser un síntoma de problemas, los especialistas lo ven como una decisión pragmática para proteger la salud y, paradójicamente, la relación.
Beneficios para la salud y la relación
El principal motor de esta tendencia es la mejora en la calidad del sueño, que tiene un impacto directo en el bienestar. La doctora Seema Khosla, portavoz de la AASM, señala que "cuando nuestro sueño se ve comprometido por una pareja disruptiva, el resentimiento puede crecer".
Dormir mal disminuye la empatía y la paciencia, lo que puede generar más conflictos. En cambio, las parejas que duermen separadas reportan sentirse más descansadas, de mejor humor y con más energía para la intimidad.
Una revisión publicada en el Journal of Health Psychology destaca que, si bien dormir juntos puede aumentar la intimidad emocional y la sincronización, también puede exacerbar los trastornos del sueño como la apnea obstructiva. El "sleep divorce" se presenta como una estrategia para equilibrar estos desafíos y optimizar el descanso. De hecho, el 53% de quienes probaron dormir separados reportaron una mejora en su calidad de sueño.
¿Cuándo considerar esta opción?
La decisión de dormir separados suele venir motivada por problemas concretos. El ronquido es la causa principal, llegando a ser el detonante en el 75% de los casos. Otros motivos comunes incluyen los movimientos excesivos durante el sueño (59%), los horarios desajustados (61%) y el uso de dispositivos electrónicos en la cama (32%). También pueden influir las preferencias personales, como la firmeza del colchón o la temperatura de la habitación.
Antes de tomar la decisión, los expertos recomiendan descartar causas médicas. Un ronquido fuerte, por ejemplo, puede ser síntoma de apnea del sueño, una condición que afecta a millones de personas y que tiene tratamiento. La doctora Alicia Roth, psicóloga del sueño de la Clínica Cleveland, aconseja no sentirse culpable por esta necesidad y recuerda que "si estás privado de sueño, tu salud mental y física van a sufrir".