No quiero ser amargada, de hecho a mi me encanta San Valentín porque es una excusa para pasar un rato padre, pero eso no quiere decir que, para muchos, sea el mejor día de Febrero.
Entre la carga de encontrar el regalo ideal, la ansiedad de tener pareja y la presión de esparcir amor a las personas que ni siquiera te caen bien, el 14 de febrero es uno de los días más tóxicos del año. Y en la época donde todos estamos conectados, es prácticamente imposible evitar el Día del Amor y la Amistad.
La presión de tener un día romántico te puede orillar a gastar en cosas que seguramente tu pareja ni necesita. Lo peor del caso es que la falta de comunicación entre parejas y lo que cada una espera de la otra puede provocar discusiones innecesarias donde eventualmente tienes que perdonarlo por no saber leer tu mente.
Entre el término de las festividades navideñas, el frío invernal y la recuperación de los excesos de Enero, lo más seguro es que no estés para nada preparada para el día del Amor y la Amistad. Sin importar que estés soltera o emparejada, esas obligaciones de San Valentín pueden crear un tipo de estrés que no necesitas. Como en Año Nuevo, no tienes que sucumbir ante las presiones del 14 de febrero.
Se espera que en San Valentín te veas más bonita, seas una mejor novia, sepas comprar el regalo perfecto y planear la cita ideal. ¿A poco eso no estresa? Prácticamente estás destinada al fracaso. Lo peor de todo es que la objetivación de la mujer en cada comercial de lencería te orilla a comprar lencería que normalmente no usarías para complacer a tu pareja. Combina esas 2 presiones y tenemos el origen de muchos embarazos no deseados.
Estar soltera en San Valentín te hará pensar que no mereces amor o que simplemente eres incapaz de ser atractiva. Te preocupará si algún día encontrarás a esa personita especial o si algún día alguien podrá amarte. Y si estás en una relación infeliz, prácticamente sentirás lo mismo.
Sólo no trates de compararte con las personas que ves en redes sociales o en la televisión. ¿En verdad crees que son reales?
Si de por sí no hay dinero por los gastos navideños, ahora te enfrentas ante la presión de comprarle algo a tus amigos o a tu pareja… ¡o a ambos! Independientemente de que creas o no en este día, es posible que en algún momento sientas la cosquillita de comprar algo. Tal vez para ti, para él o simplemente porque sabes que todos están gastando y no quieres quedarte atrás.
Si no fuera suficiente, el día de San Valentín presiona a los hombres a tener un gesto romántico, mientras que las mujeres se preparan para recibir el regalo ideal. Básicamente es una comedia romántica sexista. La publicidad usualmente muestra que TODA mujer ama el 14 de febrero, mientras que los hombres son propensos a olvidar la importancia de tal día, inevitablemente provocando discusiones que los orilla a comprar un regalo costoso.
La comercialización de San Valentín se basa en un entendimiento tradicional heteronormativo de roles de género.