Cuando un niño dice groserías o comienza a usar un vocabulario inadecuado, algunos padres tienden a celebrarlo o a reírse debido a que según ellos, se escucha gracioso, pero conforme vaya creciendo, se puede convertir en un verdadero problema, esto es lo que debes hacer para que tus hijos no digan palabrotas y les quites la costumbre de hablar con groserías.
No tomes con humor el hecho de que tu pequeño haya aprendido una palabra que no es adecuada y sí ofensiva, mejor corrige de inmediato esta actitud antes de que siga agregando a su vocabulario algo que no está bien, esto es lo que debes hacer para que tus hijos no digan palabrotas y no normalicen un lenguaje lleno de ofensas y que alteren su carácter.
"Es que se oye tan gracioso", "Repítelo, lo dices muy chistoso", "enséñales cómo la dices", "es solo un niño, no sabe lo que significa", estas son algunas de las frases que los padres ocupan cuando escuchan a sus hijos decir malas palabras, en lugar de corregirlos y explicarles que es incorrecto, alardean como si decir una grosería fuera un gran logro de su pequeño.
Si bien los niños solo dicen las groserías solo por soltarlas y sentirse como adultos sin saber lo que significan, aún así no son graciosas y no hay que celebrarlo, hay que estar al pendiente de lo que aprenden, de cómo se comportan y de la educación que están recibiendo, por eso es importante corregir de inmediato cuando comiences a escucharlo repetir las ofensas.
1. Educa con el ejemplo: Recuerda que tus hijos son como esponjas que todo absorben y todo aprenden, por lo que la mejor manera de enseñarles es con el ejemplo, por eso procura que en su presencia, tú no digas groserías y no maldigas, así él no tendrá ese referente y no podrá decirte "lo aprendí de ti", trata de hablar correctamente cuando estén cerca no te expreses con palabrotas.
2. Corrige de inmediato: Como mencionamos en párrafos anteriores, cuando escuches a tus hijos decir groserías, no lo pases por alto y no te rías como si lo que hizo fuera algo divertido, tampoco se trata de gritarle, solo explícale que lo que ha dicho está mal y que está ofendiendo, pídele no volver a usar ese lenguaje y enséñale otra manera de expresar sus sentimientos.
3. Enseña a pedir disculpas: Si la grosería se la ha dicho a una persona en especial, debes enseñarlo a pedir disculpas cuando él ha ofendido, explica que está mal lo que hizo y que debe ofrecer una disculpa, decir "me equivoqué, discúlpame", no es algo que los ponga en la humillación, es saber enfrentar las consecuencias de sus acciones.
4. Revisa de dónde aprendió esas palabrotas: Si en casa no dices groserías precisamente para que tus hijos no las aprendan, entonces revisa de dónde están adquiriendo esa información, pon atención a los programas que ven, a la música que escuchan o si otra persona se las está enseñando, así podrás frenar ese conocimiento que no le aporta nada a tus pequeños.
5. Cuida el contenido que ven contigo: Si están viendo la televisión contigo, entonces procura ver programas aptos para su edad, evita las series, programas o películas en donde se vean escenas peligrosas, fuertes o digan malas palabras, ya que ellos pueden copiar ese comportamiento y creer que es lo correcto.