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¿Cómo es trabajar de bot para las campañas políticas? 18 de Mayo del 2021 INTERNACIONAL

En tiempos de campañas políticas la tensión se sacude entre las personas, pero la contienda entre defensores y elogiadores de un partido u otro pasó de las calles a las redes sociales. Los acarreados ya no tienen que salir a gritar, basta con tener una buena conexión a internet para convertirse en opinadores, trolls y fanáticos. Claro, muchos de ellos, reciben un sueldo por ese trabajo, son los llamados Bots.

¿Cuánto tiempo trabajaste como Bot?, le pregunto a M, quien prefiere mantener su anonimato en esta entrevista.

Solo fue la campaña política, tres meses.

M fue una de las personas que contrataron para apoyar a distintas campañas políticas en las elecciones de México en 2018. Trabajó para una agencia ubicada en una de las principales colonias de la CDMX.

¿Cuánto te pagaban?

10 mil… en efectivo… no había ni prestaciones, ni nada.

El primer trabajo de M, después de salir de la universidad, fue como Bot. Había terminado la carrera en Ciencias de la Comunicación. Esta es su historia.

¿Cómo es trabajar de Bot para las elecciones?

Tenía varios amigos, de la facultad, que ya trabajaban ahí, entonces me recomendaron. Era mi primer empleo. Mandé mi CV, me entrevistó el jefe y ya, al otro día, o al siguiente lunes, creo, entré a trabajar.

¿Qué hacías?

Crear perfiles de Facebook… pero muchísimos, todos los días, igual que en Twitter (risas). Me río porque qué pena que robaba identidades. Creaba perfiles de Facebook falsos que parecieran reales, entonces tenía que conseguir muchas fotos de la misma persona…

¿No importaba quién fuera la persona?

No.

El robo de identidad digital es un delito que “recopila información relativa a una persona para uso y apropiación indebido de información como fotos, domicilio o datos financieros”, según Home Office Identity Fraud Steering. Este delito ha ido en aumento en el mundo. Datos del Banco de México ubican al país en el octavo lugar en este tipo de fraude a nivel internacional.

Trabajar como Bot: Un empleo sin horarios ni miramientos

Teníamos varios políticos a los que teníamos que apoyar. Así eran “las cuentas”. En la misma agencia se publicaban sus perfiles, entonces cuando nos decían que el político publicaba algo, ahí iban nuestras personalidades, nuestras múltiples personalidades, a apoyar el post, por ejemplo, "¡Vamos con todo!", "¡Bien hecho!", y esas cosas.

¿Era una agencia… de publicidad?

Algo así… antes tenían otro nombre, pero era la misma compañía. Ves que das de alta tu empresa, después de cinco años, creo, ya estás obligado a dar más cuentas a Hacienda. Con la que yo me contraté creo que ya va para los cinco años también. La pasada solo cambió de nombre, pero hacían exactamente lo mismo.

Dices que llegaste a ese trabajo cuando saliste de la carrera y que unos conocidos te recomendaron. Me imagino que la mayoría de las personas ahí eran jóvenes…

Sí, todo el equipo éramos recién egresados, o sea, salimos en diciembre (de la universidad) y yo entré en mayo, ellos antes, entre febrero y abril, justo para la campaña.

¿Cómo te sentías de haber trabajado en eso?

Era horrible. Me sentía mal todo el tiempo. No dormía. Empezábamos a trabajar a las ocho de la mañana; eran las 12 de la noche y seguíamos. Yo llegaba a las 10:30 a la oficina, pero todo el camino, de mi casa a la oficina era estar en todo momento en el celular, y estar mandando capturas todo el tiempo. Llegaba a la oficina y era lo mismo. Y luego, salíamos de la oficina y todo el camino de regreso a mi casa, igual.

Y, además, si algo le sacaban a las 11 de la noche a alguno de los politiquillos que llevábamos, pues tenían que salir los Bots a defenderlo. Era una guerra. Era súper feo robar personalidades. Nos decían “Abre Tinder y ponte en esta localidad y me sacas fotos de ahí”.

¿Cómo?

Pues en Tinder puedes mover tu ubicación. Nos pedían que la moviéramos y te ibas a tal Sierra en Oaxaca o a tal pueblito alejado que nadie conoce, cosas así. De ahí sacábamos gente para los Bots.

Y además trabajabas hasta la noche…

Sí, terminando de trabajar me dormía en seguida y me despertaba al día siguiente y seguía trabajando. De la oficina salíamos como a las ocho o nueve. Ah, pero los viernes nos daban cerveza (risas).

Aparte Facebook tenía un montón de restricciones creando cuentas… y teníamos muchísimos celulares, muchísimos chips, teníamos que confirmar todas las cuentas, lo mismo en Twitter, lo mismo en Instagram.

Teníamos como cinco celulares cada quien. Cada número lo puedes registrar como con tres cuentas. Si te cerraban una cuenta, tenías que crear otra.

¿Y cuál era tu perfil favorito?

(Risas) Hicimos unos que eran gays y tenían una relación.

¿Nunca se metieron en algún tipo de problema por eso?

No. No hasta ese momento, no sé después. Pero los perfiles duraban como dos semanas, porque obviamente Facebook cachaba que eran perfiles falsos y los bloqueaba y entonces teníamos que hacer más y más y más.

¿Qué pasó después de la campaña?

Cuando terminó la campaña nos dijeron “les reducimos el sueldo a la mitad, pero siguen haciendo lo mismo”. Y la mayoría renunciamos.

¿Sabes qué pasó con esta empresa después de que saliste?

No sé muy bien, cuando nos salimos estaban peleando por cuentas de políticos más grandes pero no supe si las tuvieron.

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