Joe Biden tomó protesta como nuevo presidente de los Estados Unidos de América y su llegada a la Casa Blanca significa el regreso de una vieja tradición de tener mascotas en la casa presidencial y Major, será el primer perro rescatado que forma parte del lugar de 7.3 hectáreas.
La tradición de tener mascotas había sido rota por Donald Trump y su pareja Melania ya que decidieron no llevar ninguna mascota a vivir con ellos durante su mandato, rompiendo así una tradición de 157 años, ya que durante ese tiempo siempre había habido una mascota dentro de la Casa Blanca.
La llegada de los Biden a la Casa Blanca significa el regreso de las mascotas a la Casa Blanca, sus perros Champ y Major son raza pastor alemán, el primero llegó a la familia en el 2008 tras ser comprado en un criadero, mientras que el segundo, fue adoptado en noviembre de 2018.
Major, se convirtió en el primer perro rescatado en vivir en la Casa Blanca.
La familia Biden lo adoptó en noviembre de 2018 de la Asociación Protectora de Animales Delaware.
Major formó parte de un grupo de perros intoxicados y Ashley, hija del mandatario, le pidió a su padre que lo ayudara y fue de esta manera como el animal llegó a la familia Biden.
La tradición de las mascotas en la Casa Blanca
Aunque mascotas ha habido en la Casa Blanca desde siempre, hay registros que dejan constancia que George Washington, primer presidente de los Estados Unidos, tuvo hasta 12 perros, lo cierto es que ha habido gustos muy diversos.
Se cuenta que John Quincy Adams tenía un cocodrilo en uno de los baños, mientras que su mujer, Louise, coleccionaba gusanos de seda; Andrew Jackson un loro bastante hablador y Martín Van Buren un par de tigres que le regaló el sultán de Omán y el Congreso le obligó a llevar a un zoológico.
En la historia reciente las mascotas más exóticas han sido el periquito de Einsenhower o el caniche de Nixon.
Llama la atención que en plena Guerra Fría John F. Kennedy tenía como mascota un Pushinka, una raza de perros que formaban parte del programa espacial de la URSS.